Rumbo al séptimo continente: viajes a la Antártida a todo lujo

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Rumbo al séptimo continente: viajes a la Antártida a todo lujo

Volar en ski-plane, montar en fat bike, practicar ice-climbing o adentrarse en el mítico Pasaje de Drake son solo algunas de las opciones de estas expediciones a medida.

Los viajes a la Antártida, por su impresionante naturaleza, son un plan de lo más atractivo. Ubicada en el área más austral del planeta, fue la última región del mundo en ser descubierta. Este entorno extremo, dominado por el hielo, se ha convertido en uno de los destinos más exóticos y deseados por los turistas. En estado salvaje, permite admirar la belleza de paisajes helados interminables y prístinos, a los que el hombre no ha llegado. 

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En la imagen superior, vistas de la Antártida desde uno de los camarotes del crucero Quark Expedition. Sobre estas líneas, uno de los aviones privados (parten del sur de América o de África) que aterrizan en un singular aeropuerto helado.

El territorio alberga una rica diversidad de fauna que habita en sus glaciares, fiordos, ensenadas y costas escarpadas. Es el hábitat natural de orcas, cachalotes y elefantes y lobos marinos. Y, por supuesto, también de los reyes del hielo: los pingüinos. Seis de las 17 especies de este animal viven únicamente en la Antártida por sus singulares condiciones climáticas. En función de la expedición y región que se elija explorar, podrá ver unas u otras especies. 

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Los pingüinos emperador (en la imagen) habitan exclusivamente en La Antártida. Observarlos es otro de los atractivos de las expediciones.

Silvia Trujillo, socia directora del grupo Planeta Azul, considera que la Antártida es un destino imperdible para los viajeros amantes de la naturaleza y de los paisajes. “Es un lugar inspirador, que te hace cuestionar tu papel como ser humano en el entorno, es una forma de reconectar con el planeta”.

La mayoría de las expediciones en barco organizadas por Planeta Azul comienzan en Punta Arenas (Chile) o Usuaia (Argentina). Navegar por esas aguas supone una experiencia inmersiva, en la que el viajero experimenta la emoción de cruzar zonas históricamente desconocidas para el ser humano. En función del recorrido elegido, el turista se adentra en el mítico Pasaje de Drake: punto de convergencia entre el Atlántico, el Pacífico y el Austral y ritual de paso mágico para los excursionistas. Otras expediciones consisten en recorrer el Círculo Polar Ártico, uno de los lugares más impresionantes de la tierra, en barco. El precio de estos viajes oscila entre los 16.000 dólares y los 27.500 dólares por persona.

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Embarcación de Quark Expedition, un crucero sostenible que explora la belleza del Antártico.

Si lo que se busca es una experiencia de ultralujo, existe un vuelo en ski-plane que aterriza en una exclusiva colonia de pingüinos emperador en el noroeste de la Antártida. Otra opción es volar al punto más bajo de la tierra: la estación Amundsen-Scott en el Polo Sur Geográfico. Allí, podrá sellar su pasaporte y pasar la noche en el lugar más remoto del planeta. El viaje con mayor coste que ofrece la agencia combina estas dos expediciones y tiene un precio de entre 98.500 dólares y 104.000 dólares por persona. Con esta experiencia ultraluxury, el viajero conoce la colonia de pingüinos emperador y el Polo Sur en una aventura de ocho días. 

En los viajes a la Antártida es posible elegir entre dos opciones de alojamiento: barcos y campamentos, ambos con el máximo confort. Las embarcaciones son pequeñas, con una capacidad de entre 128 y 200 pasajeros. Están repletas de espacios al aire libre que permiten observar la vida salvaje de la Antártida. Los espacios interiores, por su parte, no tienen nada que envidiar a los exteriores: lujosas habitaciones con atención personalizada, restaurantes, bistrós, lounge, boutiques… El gran número de miembros de la tripulación a disposición de los pasajeros asegura una experiencia única, cargada de mimo y detalle. Sobre los campamentos, las seis estancias climatizadas cuentan con exquisitos exteriores vanguardistas e interiores que evocan la rica herencia de exploración de la Antártida. Los precios van desde los 10.000 dólares hasta los 46.000 dólares por persona en camarote o habitación doble. 

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Hilera de habitaciones climatizadas Echo camp by White Desert, una de las opciones de alojamiento para los viajeros.

En las expediciones, por supuesto, también se dispone de tiempo para la diversión con una amplia selección de actividades. Entre las propuestas de la agencia destacan las exploraciones en Zodiac, el kayaking, los vuelos en helicóptero, el ice-climbing o el fat-biking. Para los amantes de los pingüinos, propone una acampada junto a ellos acompañada de un chapuzón en las gélidas aguas.

La agencia Planeta Azul, con sedes en Madrid y Barcelona, se encarga de todo para que el viajero pueda disfrutar de la expedición sin preocuparse de nada. Acumula más de 22 años de experiencia en la planificación de este tipo de destinos naturales. Los conoce en profundidad y está comprometida con el cuidado del medio ambiente. Además, cuenta con asesoría personalizada para saber las expectativas e inquietudes del viajero, su presupuesto y su disponibilidad de tiempo para determinar cuál es la expedición que más encaja con él. 

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Actividad en fat bike, modalidad de bicicleta con las ruedas más anchas que permite aventurarse por terrenos helados.

Silvia Trujillo afirma que “hacer esta ruta de forma independiente significa, generalmente, carecer de los conocimientos adquiridos durante años por los expertos. Los viajes de naturaleza no son convencionales y requieren de un expertisse que un turista común no tiene”. Los guías de expedición son personas de distintas nacionalidades que aportan su experiencia en temas pertinentes como historia polar, biología marina, glaciología u ornitología, y están preparados para manejar lo inesperado. Estos conocimientos permiten que los viajeros se sumerjan de lleno en el apasionante mundo de la Antártida.