Cayo Musha Bahamas: el paraíso mágico de David Copperfield

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Cayo Musha Bahamas: el paraíso mágico de David Copperfield

El ilusionista ha creado en su isla privada viviendas vacacionales rodeadas de playas de arena blanca.

Artista, y también empresario. El conocido maestro de la magia David Copperfield posee su propio paraíso: una isla privada, considerada uno de los resorts más exclusivos y lujosos del mundo, llamada Cayo Musha. Ubicado a 137 kilómetros al sudeste de Nasáu, capital de las Bahamas, este refugio tropical acoge cinco edificios con capacidad para acoger a un máximo de 24 huéspedes, a los que ofrece vacaciones a medida. En palabras de Copperfield en esta isla, una de las 10 de su propiedad en la cadena de islas Exuma, la magia se vive todos los días: “todo lo verdaderamente mágico que he vivido, todo lo que me ha maravillado, lo recreamos aquí, en Cayo Musha y en las islas de la bahía de Copperfield.”

En la imagen superior, vista panorámica de Blue Point, una de las cinco viviendas vacacionales de Cayo Musha. Sobre estas líneas, el salón de Highview, la casa más espaciosa del resort.

A lo largo de las 283 héctareas de extensión de Cayo Musha, uno puede encontrar diversas posibilidades de alojamiento. Hay cinco viviendas principales, cada una con sus propias características exclusivas. La joya es Highview, una casa de 929 metros cuadrados con dos dormitorios principales, sauna privada y dos cocinas. Al estar asentada en el punto más alto de la isla, los huéspedes pueden disfrutar de unas vistas 360 grados de Cayo Musha. Para aquellos que busquen descanso a pie de playa, Pier House integra dos dormitorios, dos suites y un muelle en sus 297 metros cuadrados. Este mismo tamaño es el de Blue Point, situada en un promontorio rocoso y rodeada de un amplio porche.

Para las familias, Palm Terrace es la opción idónea. Incorpora, en sus 418 metros cuadrados, cinco dormitorios, además de un amplio patio. Por último, la romántica cabaña de playa Beach House está formada por un salón y un cuarto de baño sin paredes bajo un tejado de paja en una playa en forma de medialuna. Todas las viviendas cuentan con su propia zona de playa, en la que descansar, practicar esnórquel, buceo, pesca submarina, windsurf, vela y otros deportes acuáticos, o contar con los servicios de masajistas o instructores de fitness.

Pier House cuenta con su propio muelle privado para navegar en las cálidas aguas del mar Caribe.

La gastronomía en Cayo Musha es otro de los grandes atractivos. Con el marisco autóctono de la zona como elemento central, la isla ofrece varias opciones de restauración. Las más destacables son el pabellón balinés, de 204 metros cuadrados, o las cenas en la arena de Coconut Beach, una playa de de 800 metros de largo, iluminados por antorchas y la blanca luz de la luna. Una instalación fuera de lo común es Dave’s Drive-In, un cine al aire libre, situado en la misma playa, donde se puede disfrutar de una amplia selección de películas al aire libre.

Los huéspedes podrán degustar un menú de marisco a la luz de la luna en Coconut Beach, una playa de 800 metros de largo.

El resort también ofrece numerosas actividades de entretemiento. Las familias o grupos pueden sentir la adrenalina en los Juegos Olímpicos de Cayo Musha, una jornada de carreras de relevos y todo tipo de pruebas en equipo, con ceremonia de entrega de premios incluida. A través de ‘El Tesoro de Copperfield Bay’, aventura escrita y musicalizada por el mismo David Copperfield, se podrán explorar destinos ocultos en la isla mientras unos temibles piratas convierten Cayo Musha en una aventura llena de misterio. Es imprescindible mencionar los espectáculos de fuegos artificiales acompañados de grandes éxitos musicales.

Todas las noches se celebran espectáculos de fuegos artificiales de diez minutos de duración .

La experiencia en Cayo Musha Bahamas tiene un precio a partir de 50.000 dólares por día. Se puede reservar para un mínimo de 5 noches y un máximo de 12 personas por reserva.

El pabellón balinés, ubicado en la playa, es de 204 metros cuadrados y tiene una capacidad de 24 comensales, el máximo que acoge la isla.