La primera boutique de Van Cleef & Arpels desembarca en España

Joyas

La primera boutique de Van Cleef & Arpels desembarca en España

Su espíritu de apartamento parisino y sus líneas geométricas art déco confluyen con los mosaicos de Mathilde Jonquière inspirados en el modernismo catalán.

Barcelona, y más concretamente el Paseo de Gracia, está de moda y Van Cleef & Arpels lo sabe. Desde hace unos meses es la calle elegida por las firmas de lujo más exclusivas para inaugurar boutiques. En tiempo récord han abierto sus puertas a la calle que alberga dos edificios catalogados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad y que, además, están realizados por el mismo arquitecto, Antoni Gaudí. Hablamos de la Casa Batlló y la Casa Milà, conocida popularmente como La Pedrera.

Primero fue Hermès en el número 81, Hublot en el 78 y ahora Van Cleef & Arpels en el 77. En esta arteria de la Ciudad Condal no faltan otros templos instalados hace tiempo como Chanel, Louis Vuitton, Prada, Celine, Dior, Bvlgari, Gucci, Cartier y un largo etcétera.

Vancleef & Arpels una historia de amor desde 1906

En 1906 nació la Maison Van Cleef & Arpels en el número 22 de la Place Vendôme, uniendo estos apellidos en un destino joyero común. Inspirada a su vez en la naturaleza, la alta costura, la danza o los mundos imaginarios, la maison abre las puertas a un mundo de belleza y armonía.

Como a la maison le gusta contar, su historia es una historia de amor y piedras preciosas. Todo comenzó en 1895 en el corazón de París, con el matrimonio de Estelle Arpels, hija de un comerciante de piedras preciosas, y Alfred Van Cleef, hijo de un lapidario. Una joven pareja que compartía: el espíritu de innovación y entusiasmo, el sentido de la familia y la pasión por las gemas.

Los clips de bailarina se han convertido en joyas clásicas de Van Cleef & Arpels. En la imagen superior, una de 1947, en oro amarillo, rubíes y diamante. Es una de las piezas únicas del Patrimonio de Van Cleef & Arpels especialmente traídas para la inauguración. Sobre estas líneas, fachada del nuevo establecimiento.

Paseo de Gracia, nuevo foyer de Van Cleef & Arpels

Mundialmente famosa por su sautoir Alhambra (y por ser el primer joyero en crear un perfume, que sigue siendo una best seller, First), la firma francesa aterriza por fin en España, tras diez años a la búsqueda de un enclave a su altura, en la capital catalana en un amplio espacio de 286 metros cuadrados que se abre a la calle comercial a través de un gran escaparate flanqueado por dos puertas con elaborados forjados. Una da acceso a la boutique, compuesta de varios salones, mientras que la otra es la entrada al edificio.

La fachada de la tienda está adornada con una amplia decoración de mosaicos diseñada por Mathilde Jonquière que, inspirándose en la obra de Gaudí, ha creado tres frescos con teselas de pasta de vidrio, formando un camafeo de colores en tonos blanco, crema, oro y platino. Rodeando las vitrinas con estos magníficos ornamentos, los mosaicos representan una serie de nubes en una composición que mezcla transparencia y opalescencia, mate y brillo. Las teselas, colocadas y pegadas a mano en “trencadís”, juegan con las luces de la ciudad como auténticas nubes atravesadas por los rayos del sol.

Collar Zip transformable en pulsera, de 1954, en oro amarillo, platino, rubíes y diamantes. Otra de las piezas excepcionales de la colección Van Cleef & Arpels.

Stephanie Rault, presidenta de Van Cleef Europa (continente en el que la casa se ha establecido en 11 países y está disponible gracias al e-commerce en otros 27) señala que en “la de Barcelona mantenemos la misma coherencia estética que en el resto de nuestras boutiques repartidas por todo el mundo. No obstante, como en este caso, respetamos la arquitectura del país en que se instala la boutique para armonizar con el espíritu artístico de la ciudad”.

La entrada muestra un hall iluminado por una lámpara de araña hecha a medida con nueve tubos de cristal de Murano que guía a los visitantes hasta una biblioteca en la planta baja. A estos dos espacios les sigue una sucesión de salones a los que se accede por una escalera de siete peldaños.

La disposición de la tienda recuerda a la de una casa de lujo, con armarios llenos de jarrones, libros y otros detalles.

Los tejidos que decoran el interior de la boutique reflejan los tonos de la fachada en beige y oro blanco, que contrastan con el mobiliario negro mate inspirado en el art déco. Maderas exóticas, cuero, seda y lino: el sutil equilibrio entre materiales preciosos y la paleta de colores contribuye al encanto y sutileza de este ambiente, cuya cálida atmósfera evoca un apartamento privado con muebles sobrios y de líneas sencillas cubierto de alfombras mullidas.

En la primera planta descubrimos tanto las creaciones de colección como las piezas únicas del Patrimonio de Van Cleef & Arpels especialmente traídas para la inauguración, presentadas en vitrinas o majestuosamente expuestas bajo campanas de vidrio. El tercer salón está coronado por otra lámpara de araña, obra de Veronese y realizada a medida por los maestros vidrieros de Murano.

La firma francesa Van Cleef & Arpels cuenta con más de un siglo de trayectoria en el sector de las joyas de diseño.

Protegido de la vista, un espacio privado amueblado con profundos sillones y una librería de madera oscura está discretamente separado por una mampara decorativa adornada con diseños geométricos calados inspirados en el motivo del claristorio que aparece en una minaudière de 1937. Es en este saloncito íntimo donde hablamos con Stephanie Rault.

Las emblemáticas colecciones de Van Cleef & Arpels, como Perlée, Alhambra, Frivole y las creaciones relojeras, cuya máxima expresión son las Complicaciones Poéticas que, animadas por autómatas, se desarrollan en la manufactura ginebrina de la marca, se exhiben en este escaparate art déco. Ofreciendo un momento de serenidad atemporal, este nuevo espacio dedicado al universo de la maison se suma al número de boutiques que Van Cleef & Arpels posee en las grandes capitales.

La apertura de la boutique de Barcelona supone la entrada oficial de la compañía, que ya cuenta con sucursales repartidas por todo el mundo, en España.

Y Madrid, ¿para cuándo?

Rault precisa que “era importante para la maison llegar por fin a España. Nos ha costado diez años, pero finalmente encontramos la ubicación adecuada, y ahora que estamos aquí instalados esperamos que sea para mucho tiempo, mejor dicho, para siempre, tal y como hicimos en París en la Place Vendôme, con nuestra boutique insignia, en Nueva York en la Quinta Avenida en 1942 o en Tokio, en Ginza en los años 1980. Igualmente, tenemos la intención es abrir boutique en Madrid en unos años, pero no se producirá hasta que encontremos la localización adecuada”.