Nacho Torras, el filántropo español que une a los mejores chefs del mundo

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Nacho Torras, el filántropo español que une a los mejores chefs del mundo

Hablamos con el empresario, afincado en Houston, último galardonado por el Queen Sofía Spanish Institute de Nueva York.

“Unas veces se gana, otras veces se aprende”, confiesa Nacho Torras (Barcelona, 1964) mientras rememora su trayectoria personal. El empresario catalán es el último receptor del Sophia Award of Excellence, el galardón que anualmente concede el Queen Sofía Spanish Institute de Nueva York –un honor que ostentan el chef José Andrés, el magnate Carlos Slim y el tenor Plácido Domingo–  por su contribución a la apreciación de España y América Latina en Estados Unidos. 

Aunque reconoce a CLASSPAPER que recibió el premio con asombro, no por ello lo desmerece dado el  significativo impacto que su figura tiene en Houston, donde reside desde 1999. Aquí fundó Tricon Energy, una exitosa compañía de trading de productos químicos y petroquímicos con 24 oficinas repartidas por todo el mundo, que facturó 12.500 millones de dólares el año pasado, convirtiéndola en la mayor empresa privada de la ciudad. 

En la imagen superior, el filántropo español Nacho Torras. Sobre estas líneas, el empresario y el chef Luis Roger (izquierda), en la cocina del restaurante BCN, cuya alta cocina tradicional ha triunfado en Houston.

Además de sus logros empresariales, Torras ha contribuido significativamente a la escena culinaria de la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos con los restaurantes BCN y MAD, que se han convertido en destinos esenciales para disfrutar de la gastronomía española. Para ello convenció al chef Luis Roger, curtido en El Bulli, para abrir, en 2014, un restaurante que rindiera homenaje a la ciudad natal de ambos.  

Mural del exterior del restaurante MAD.

Emplazado en un elegante chalet que acoge a 86 comensales, y en el que se exhiben piezas de Picasso, Dalí, Chillida o Miró –que cede Torras de su colección de arte privada–, BCN pronto se convirtió en un food-destination con una clientela fija muy sólida. Como contrapunto, cinco años después, abrieron MAD con una carta más desenfadada, interiorismo de Lázaro Rosa Violán y con un elemento “que los madrileños saben hacer mejor que ninguna capital del mundo: la vida nocturna”, añade Torras. El éxito, en una ciudad que ofrece más de 10.000 restaurantes que representan a unas 70 gastronomías del mundo, fue total.  

Entrada del restaurante MAD, especializado en cocina moderna, con tapas, vinos y copas para sentirse como en Madrid.

Torras, pese a que le cede todo el mérito a Roger, reconoce: “Aunque manejo los restaurantes con los mismos KPIs (Indicadores Clave de Rendimiento) que las empresas de trading, también son un hobby. Me encanta hacer España fuera de España. Me encanta promover nuestros valores, nuestro país”. 

Su otra gran pasión, que comparte con su esposa Isabel, es filantrópica. Torras y Roger se aliaron con los hermanos Roca para abrir el año pasado el primer Rocambolesc de Estados Unidos. Pero la extraordinaria heladería de Jordi tiene aquí una peculiaridad: es un proyecto social destinado a  la creación de empleo para chicos con discapacidad.  

Interior de MAD, decorado por el interiorista barcelonés Lázaro Rosa Violán.

Por cuestiones familiares –el empresario tiene dos ahijados con autismo– siempre se sintió inclinado a hacer algo por el futuro de los niños con este y otros trastornos. Tras diversas acciones puntuales de captación de fondos, esta labor se concretó finalmente con Rocambolesc. “Se trata de una public benefit corporation, en la que el objetivo social es tan importante como el financiero. Es vital encontrar con una fórmula de trabajo para estos chicos y que no dependan de la caridad. No hay nada malo en la caridad, al contrario, pero si buscas un proyecto sostenible tienes que generar actividad”, añade Torras. Es una iniciativa ambiciosa para la que el catalán tiene planes de crecimiento, así como plena confianza por haber unido esfuerzos “con los mejores chefs del mundo”.  

Otra zona del restaurante MAD.

Además, el empresario está muy presente en la vida cultural de Houston a través de proyectos de mecenazgo. “No soy un coleccionista entendido del arte, me considero más bien decorador: me gustan las obras como piezas representativas de una etapa dentro de la Historia del Arte y de una etapa de mi vida, me gusta el arte como belleza”, explica. En cualquier caso, siempre ha estado involucrado en el fomento del arte latinoamericano del Museo de Bellas Artes de Houston, cuya colección abarca más de 2.000 obras modernas y contemporáneas. 

Fresa Wannabe, uno de los postres del restaurante MAD.

Apasionado por la ópera, Torras también se ha implicado en promover las zarzuelas, piezas de Albéniz, Rodrigo o Casals, así como un género que surgió precisamente en Houston: la ópera de mariachis. Profundamente tocado por la primera ópera de este estilo a la que acudió justo con su esposa, que es mexicana, se propuso perpetuarlo financiándolo. Finalmente, el empresario que se define “de la vieja escuela, de misa diaria”, está muy involucrado en la financiación de los dos colegios de la Obra en Houston, así como de la primera escuela que va a abrir en Los Ángeles. “Yo soy de los que piensa que este mundo es maravilloso, que vamos siempre para mejor y qué mejor que Hollywood para influenciar a la sociedad en buenos valores”.

Nacho Torras, junto Isabel, su esposa, mexicana, en su casa de Houston, donde viven desde 1999.