Kaori Juzu: orfebrería llena de autenticidad

Artesanía

Kaori Juzu: orfebrería llena de autenticidad

Hablamos con la artesana japonesa, miembro del panel de expertos del Loewe Foundation Craft Prize 2024, sobre sus 25 años de trayectoria.

Las piezas de arte siempre son un reflejo de la personalidad del artista. Para Kaori Juzu (Fukuoka, Japón, 22 de mayo de 1978) sus creaciones representan todo tipo de vivencias y de recuerdos arraigados en lo más profundo de su ser. Eso, sumado a su destreza a la hora de reinventarse, convierten a esta artesana en un referente de autenticidad en el campo de la orfebrería.

La transición de vivir en un país tan tradicional como el nipón a mudarse a uno de los más progresistas, en el norte de Europa, marcó muchísimo a Kaori. “En Dinamarca no existe esa jerarquía tan característica de Japón. A día de hoy, me sigo sorprendiendo cuando vuelvo a mi tierra natal”.

El año pasado, Kaori Juzu fue finalista del Loewe Foundation Craft Prize, galardón que celebra las nuevas formas de hacer arte en el siglo XXI. En 2024, vuelve a verse involucrada en el premio, solo que en esta ocasión es como miembro del panel de expertos. Hemos hablado con la artista acerca de su trayectoria y de lo que su profesión significa para ella.

En la imagen superior, anillo Equilibrium, que está hecho con esmalte, vidrio, cobre, oro de 20 y 18 quilates, plata y metal bicolor. Representa el equilibrio entre el día y la noche. Sobre estas líneas, La Roue de Fortune, pieza que simboliza la fragilidad del poder del ser humano.

Pregunta. El año pasado, fue finalista del Loewe Foundation Craft Prize. Ahora, en 2024, forma parte del panel de expertos que decidirá la lista de finalistas. ¿Qué se siente al vivir la experiencia desde una perspectiva diferente?

Respuesta. Sé lo que significa para el propio artista el hecho de ser finalista. Al principio, cuando recibí esta invitación para formar parte del panel de expertos, pensé que era una tarea sumamente difícil, porque sé precisamente lo que supone para un participante. Solo hemos podido elegir a 30 finalistas de entre aproximadamente 3.900 participaciones, por lo que ha sido una gran responsabilidad.

From a Hidden Side of the Moon es un broche hecho a base de esmalte y acero.

P. ¿Qué le llevó a hacer arte a través de la orfebrería y no de otros tipos de expresión?

R. Para empezar, yo en Japón no estudiaba artesanía, sino algo totalmente diferente. Me fui a Dinamarca por amor, y para poder estudiar danés, asistí a una escuela de arte. Allí tenía que elegir entre la cerámica, la artesanía y la joyería; me decanté por esta última. Ya tenía cierto interés en ella, pero para la mayoría de los japoneses, la joyería no es arte contemporáneo; pasa lo mismo con la moda. La gente allí solo seguía diferentes tendencias para demostrar su estatus. Durante mi estancia en la escuela descubrí el trabajo del reconocido orfebre Per Suntum. Su arte simplemente me impresionó; me abrió un mundo nuevo.

Kaori Juzu implementa técnicas japonesas en la artesanía occidental.

P. Le gusta utilizar una palabra danesa para describir su trabajo. ¿Podría explicarnos el significado personal que tiene para usted klenodie?

R. En primer lugar, he de dejar claro que no empleo materiales preciosos en mis creaciones. Antes solía utilizar oro en la parte trasera de las piezas, pero ahora es demasiado caro. Si lo comparamos con un anillo de diamantes, mi joya no tiene ese tipo de valor, pero realmente espero que pueda encontrar lugar en el corazón de alguien, alguien que pueda entenderla y le haga sentirse especial. Prefiero trabajar así, en lugar de convencer a la mayoría.

Candle Stand consiste en una serie de candeleros hechos con cobre y latón.

P. A la hora de trabajar en su taller, ¿qué le lleva a hacer un pendiente o un broche?

R. Para mí es algo muy natural. A veces tengo una idea concreta, otras el cliente o la galería me proporcionan un tema. Podría decir que lo elijo de forma muy natural. Pienso en la temática o en la idea que me gustaría expresar y luego decido el “formato”, dependiendo de la manera en la que quiero manifestar esa idea.

P. El proceso de manejar metales, ya sea herrería u orfebrería, siempre se ha representado a lo largo de la historia como un trabajo de hombres. ¿Qué se siente al ser una mujer artista en un sector dominado por los hombres?

R. Tengo dos perspectivas al respecto. En Dinamarca, cuando llegué hace 25 años, ya había más mujeres que hombres. Sin embargo, considero que la orfebrería en general sigue siendo más masculina que femenina. Físicamente, esto puede tener cierto sentido, pero he podido realizar, hace unos meses, un curso intensivo de técnica artesanal japonesa en Japón, con otro finalista japonés del Loewe Foundation Craft Prize de otro año. Y algo que me sorprendió mucho fue que, si lo acometemos de forma adecuada, no tenemos por qué hacernos daño durante el proceso, sino que podemos crear orfebrería a nuestra manera. Puede haber razones por las que sea más difícil para las mujeres, pero definitivamente no es así.

Kaori Juzu trabajando en su taller ubicado en Bornholm, Dinamarca.

P. A la hora de crear, ¿intenta mezclar distintas experiencias de su vida o se centra en una en concreto?

R. Depende. Por ejemplo, si hay un tema específico, podría ser más directa en cuanto al resultado. Pero cuando se trata de colores, siempre es por inspiración. No puedo negar, aunque viva en Dinamarca, que tengo un trasfondo como japonesa, pero después de haber estado viviendo en diferentes lugares, cada uno de ellos me ha influido a su manera. En definitiva, es una mezcla de todo; todas mis experiencias confluyen en mi arte.

Kaori Juzu en el proceso de horneado de una de sus piezas.

P. ¿Cree que hay algo que los artesanos pueden efectuar que la inteligencia artificial no podría nunca realizar?

R. No soy capaz de efectuar dos piezas idénticas. Yo no puedo fabricar un producto específico como una máquina. Sé que la IA puede controlar la calidad y la temperatura a la perfección, entre otras cosas. Además, no podemos competir con esta tecnología para crear millones de copias. Sin embargo, creo que la cuestión principal que tenemos que plantearnos es qué queremos ofrecer realmente con nuestro arte. La IA crea el objeto, pero nuestro trabajo lleva una intención, un objetivo que esta no es capaz de procesar de la misma manera. Y personalmente tengo la sensación de que en cualquier lugar, es el ser humano el que la controla. La IA no nace de forma natural, implica que la persona se involucre en el sistema y en el proceso, por lo que tiene el factor humano, aunque sea en un ínfimo porcentaje.

La composición 108 points of view reúne 108 piezas de Kaori Juzu, un número considerado sagrado en ciertas religiones, como el budismo y el hinduismo.

P. ¿Hay algo que le gustaría decirle a todos aquellos que están empezando en el complicado mundo de la artesanía? ¿Cómo le gustaría que recordasen su obra en un futuro?

R. Para los artistas jóvenes, espero de verdad que interioricen que aprender algo lleva tiempo y requiere paciencia. Al mismo tiempo, hay tanta alegría, y eso solo ocurre entre el artista y el material/proceso, y solo podemos experimentarlo en el instante en el que trabajamos. La artesanía también es muy difícil, pero proporciona tanta diversión y entusiasmo que merece la pena. Ojalá que todos aquellos principiantes puedan verle el lado bueno. En cuanto a mi obra, he de decir que la artesanía japonesa de hace muchos años sigue teniendo mejor calidad que la que podemos utilizar con nuestra nueva tecnología. En ese sentido, para mí hay una búsqueda de una verdadera sostenibilidad que siempre hemos intentado encontrar. Espero que mi trabajo perdure durante bastantes años, y que dentro de mucho tiempo la gente pueda apreciar que he demostrado de manera auténtica la sostenibilidad.

Kaori Juzu en plena dinámica creativa, guiada por la autenticidad y la sostenibilidad.