Fran Silvestre, el arquitecto que crea espacios fuera de lo común

Arquitectura

Fran Silvestre, el arquitecto que crea espacios fuera de lo común

Une arte e ingeniería con proyectos residenciales, culturales, corporativos y públicos por todo el mundo.

En la arquitectura, lo más importante es saber construir. Esto puede parecer una obviedad, si no fuera porque se trata de construir en todos los sentidos. Fran Silvestre (Valencia, 5 de julio de 1976) lleva aplicando esta doctrina para aprender a crear un entorno para la vida cotidiana que eleve fuera de lo común. Tanta es su perseverancia, que su estudio, Fran Silvestre Arquitectos (en Valencia), en menos de 20 años ha conseguido asentarse como un referente a nivel nacional.

En 2012, el Ministerio de Cultura y Deporte lo eligió como embajador de la Arquitectura Española en Estados Unidos con el programa Spain Arts and Culture. A la vez, fuera de España también ha conseguido destacar: ha sido cuatro veces premiado por el Ministerio de Economía y Tecnología Alemán y en 2024 con el German Design Award, entre muchas otras distinciones. Incluso es la marca que más audiencia mundial acumula en Instagram y Facebook con un total de 4,1 millones de seguidores, según un estudio de la consultora Welov. Hablamos con el arquitecto para conocer su manera de trabajar y de vivir la arquitectura.

En la imagen superior, el arquitecto Fran Silvestre. Sobre estas líneas, la Casa Sabater, construida por su estudio con una inusual forma. Está situada a las afueras de la ciudad de Alicante.

Pregunta. Fran Silvestre Arquitectos lleva casi 20 años en la industria de la arquitectura. ¿Fue la incursión en este sector algo fortuito o llevaba bastante tiempo meditando la creación de su propio estudio?

Respuesta. Ha sido algo vocacional, desde bien pequeño he tenido muy claro lo que quería hacer. Además, también influye que provengo de una familia de ingenieros desde hace muchas generaciones. Mi bisabuelo, Valentín Silvestre, fue el inventor con más patentes en la segunda mitad del siglo XIX. El punto de encuentro entre la ingeniería y el arte, campos que siempre me han apasionado y parecido muy interesantes, era la arquitectura.

La Casa en el Aire, en Zahara de los Atunes (Cádiz). Los extensos ventanales conectan la casa con su entorno natural. Es una de los trabajos que más ha motivado al arquitecto y su equipo por el reto que supuso su construcción.

P. Vemos que en sus creaciones predomina el juego con las formas y los espacios. ¿Podría decirse que es el sello de su estudio?

R. Uno de los mayores referentes del estudio es el escultor Andreu Alfaro. Nos apasiona su capacidad de síntesis y cómo era capaz de generar piezas con gran expresividad orgánica empleando geometrías precisas. Por otro lado, trabajar en un espacio de 7000 m2 donde se ubicaba el taller del escultor nos permite vivir rodeados de cultura, lo cual contamina positivamente nuestro trabajo. También utilizar sus antiguos talleres para hacer maquetas y prototipos a escala real condiciona diariamente nuestra práctica profesional. Además, en todos nuestros proyectos intentamos siempre tener como premisa la búsqueda de la belleza eficaz. Por un lado hablamos de la belleza porque es algo que nos motiva, un deseo que nos mueve y por otro lado, la eficacia, porque al final tenemos que hacer que las cosas funcionen correctamente.

La Casa en la Ladera de un castillo, en Valencia, se integra con el entorno.

P. A lo largo de todo este tiempo ha desempeñado proyectos en los cinco continentes. ¿De qué manera cree que el “sello España” contribuye a trabajos más internacionales?

R. Creemos que existe una cultura mediterránea que es universal. Esta cultura, que engloba aspectos tan diversos como la gastronomía y el estilo de vida, se refleja también en el mundo de la arquitectura, que también es ampliamente aceptada y valorada a nivel internacional. Siempre nos ha gustado esta visión de lo que supone la sublimación de lo cotidiano, es decir, disfrutar de las pequeñas cosas que suceden cada día que pensamos que es algo muy presente dentro de nuestra cultura.

P. ¿Cómo logra concebir el aspecto final de sus diseños? ¿Qué proceso hay detrás del diseño de cada proyecto?

R. Nos gusta pensar con las manos. Hay un libro muy interesante de Juhani Pallasmaa, que se llama La mano que piensa, que nos ha inspirado mucho en este sentido. Trabajamos en equipo desde el comienzo de cada encargo profundizando en los conceptos e ideas iniciales, que para nosotros son el alma del proyecto. Para cada programa preparamos tres propuestas diferentes de diseño, atendiendo a la misma lista de deseos del cliente, sobre la misma parcela y con la misma normativa. Estas tres ideas distintas que compiten dentro del estudio, normalmente aparecen a través de realizar tres maquetas diferentes. Es un trabajo bastante laborioso de ida y venida hasta conseguir afinar el proyecto. Para nosotros es un reto conceptual que nos conduce a mejorar y nos empuja a ir siempre un poco más allá para salir de nuestra zona de confort. Para nuestros clientes saber que van a elegir y formar parte del proceso de diseño es también un punto de confianza.

Casa Piera, en Burriana (Castellón), construida con perfiles de aluminio, que se disponen con un ángulo que impide la visión desde el exterior.

P. Uno de los principios que defiende es que la arquitectura puede ser “pequeña en lo grande” o “grande en lo pequeño”. Háblenos un poco más de esta idea.

R. El arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright dirigía unas palabras “al joven que se dedica a la arquitectura” justamente relacionado con esto. “(…) Consideren tan deseable construir un gallinero como una catedral. La dimensión del proyecto significa poco en arte por encima de la cuestión monetaria. Lo que en realidad vale es la calidad del carácter. El carácter puede ser grande en lo pequeño, o pequeño en lo grande”. Nosotros, en este sentido, también creemos que la arquitectura puede ser pequeña en lo grande o grande en lo pequeño, si cada encargo se entiende como una oportunidad de materializar un buen proyecto. A lo largo de nuestra trayectoria profesional se recogen tipos muy diversos de edificación. Hay obras de nueva planta, rehabilitaciones, reformas, vivienda en bloque, edificio público… Trabajos realizados con presupuestos elevados y otros con reducidos, pero siempre apostamos por valorar cada proyecto como si fuese el primero, el último y el único.

P. ¿Hay un proyecto al que le guarde un especial cariño? Ya sea por el trasfondo, la realización, el resultado final, etc.

R. Quizás uno de los proyectos que supuso un reto constructivo por el hecho de construir una Casa en el Aire y caminar sobre el agua, como nos gusta decir, es la casa del acantilado. Nos motivó a perseguir nuevos retos cada vez más exigentes desde muchos puntos de vista. En este caso fue desde el estructural, porque las condiciones lo requerían.

La Casa Balint, en Valencia, es un ejemplo de que la arquitectura puede ser “grande en lo pequeño”.

P. Cuéntenos sus próximos proyectos para 2024. ¿Hay alguno que tenga ganas de afrontar cuanto antes?

R. Hay muchos retos para el año 2024, estamos haciendo proyectos en muchos y muy diversos lugares y ya estamos presentes en los cinco continentes. Para nosotros todos son singulares. Todos aquellos que tienen que ver con una nueva aproximación a la sostenibilidad nos están motivando especialmente. No obstante, el proyecto más importante es el de nuestro propio estudio, el equipo y las personas que lo forman. En estos momentos estamos remodelando las instalaciones y es un momento muy emocionante para todos.

P. ¿Cree que la arquitectura sigue suscitando emociones en los tiempos que corren o ha pasado a ser meramente estética?

R. Pensamos que la arquitectura es uno de los aspectos que más condiciona nuestra vida, aunque no lo parezca, ya que es una parte muy importante de nuestra sociedad. Si pensamos en las culturas antiguas, lo que recordamos de civilizaciones como la egipcia o la griega son sus arquitecturas, muchas veces incluso más que los personajes que vivieron en ese momento. Por ello, nos gusta pensar que ahora mismo hay un gran resurgimiento de la arquitectura y que es una disciplina completamente vigente.

Fran Silvestre, descendiente de una saga de ingenieros, bisnieto del inventor Valentín Silvestre.