Baruc Corazón presenta sus pinturas de sombras en O_Lumen

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Baruc Corazón presenta sus pinturas de sombras en O_Lumen

El polifacético diseñador de moda expone sus cuadros por primera vez en Madrid, hasta el 10 de marzo.

La slow fashion parece un fenómeno incipiente, pero Baruc Corazón (Madrid, 16 de diciembre de 1968) ahonda en él desde hace más de 20 años a través de su firma de moda, cuya prenda más conocida es una camisa con un cuello patentado. Estudió diseño en la escuela Central St Martin’s de Londres, si bien su mejor maestro fue su padre, el reconocido diseñador y artista multidisciplinar Alberto Corazón.  

Como su progenitor, él también explora diferentes ámbitos artísticos, al tiempo que trabaja como consultor creativo para marcas. Ahora muestra su faceta como pintor. Después presentar las obras en Miami Basel, expone por primera vez en Madrid sus Pinturas de sombras, en el espacio O_Lumen (Claudio Coello, 141, en Madrid), desde el 8 de febrero hasta el 10 de marzo. Él mismo comenta para CLASSPAPER algunos de sus cuadros.  

En la imagen superior y sobre estas líneas, Baruc Corazón con la obra JiGeng #50 (8.200 euros). “Este cuadro es, en realidad, una composición mural. Sombras proyectadas desde gran altura que conforman un cosmos en el que las formas se mueven como en un líquido amniótico. Es una de las piezas más significativas, en la que me sumergí cuando falleció mi padre”. Fotos: Nico Taìppero.

Pregunta. Usted es más conocido por su trabajo como diseñador de moda, ¿qué le ha llevado ahora a la pintura? 

Respuesta. Lo que me ha traído es pura necesidad creativa. Primero se manifestó como un placer sensual de experimentar con texturas y pigmentos. Por eso recurrí a formas sin forma, las sombras, como un tablero de juego en el que abrirse al azar. Sentía una pulsión por desvelar aquello que está detrás de nuestros patrones perceptivos. Al igual que mediante la meditación creamos un espacio no condicionado por ideas y pensamientos, trato al lienzo como un espacio abierto a la expresión pura, en lugar de un medio para representar lo que tenga en mente. Más adelante, un amigo y un admirado creativo, Álvaro Catalán, reconoció en esta técnica lo que los surrealistas denominaban automatismo psíquico, una puerta abierta al inconsciente. 

P. ¿Qué se va a encontrar el visitante de la exposición Pinturas de sombras? 

R. Un recorrido por todo este viaje a través de las sombras y a lo largo de estos últimos años, desde las primeras pruebas en unas pequeñas tablillas hasta obras murales. Un trabajo que traciende el lienzo y el bastidor, que integra los textiles y la tridimensionalidad de la materia. Cada pieza responde a la denominación JiGen, y a un número. JiGen es el nombre zen que me dio un maestro, y lo elegí para significar que proceden de otro tipo de autoría, no la del personaje que nos hemos creado; y el número responde a la secuencia en que fue creada. El visitante va a encontrar un espacio que invita al misterio. Desde que comencé a desarrollar esta serie de pinturas, que vienen de donde no sé, presentí que, sin saber si algún día serían expuestas, deberían ser vistas en un espacio muy especial: una iglesia. Lo que nunca imaginé es que sería en esta.

JiGeng #27 (3.500 euros). “Estos son fragmentos de las sombras proyectados como con un efecto de zoom.  Incorporo mármol granulado para conformar una textura mineral sobre la que crecen estas extrañas composiciones como plantas de un lugar desconocido”.

P. Diseñador de moda, escritor, pintor, consultor de marcas, profesor… Usted es un artista multidisciplinar, pero ¿cómo le gusta definirse a sí mismo? 

R. La verdad es que no me gusta definirme a mí mismo. Me sucede como con la pintura: no me gusta saber lo que voy a pintar. En el momento en el que tengo una idea preconcebida sobre el cuadro o sobre mí mismo, dejo de ser expresión pura, dejo de ser más auténtico. Las definiciones pueden ayudarnos a comunicar, pero también pueden ser una trampa para descubrirnos. 

P. ¿Qué ha heredado de su padre en el plano artístico y en lo personal? 

R. Mi padre fue siempre enemigo de la idea de la herencia. De hecho, por eso se negó a llamarme como él, según marcaba la tradición familiar. Sí me queda el nombre (Baruc), que eligió honrando al filósofo Espinoza. Con el tiempo, he descubierto que comparto con mi homónimo una visión creativa del universo, en el que lo manifestado y lo no manifestado conforman una misma realidad, a la que accedemos mediante la creatividad. Comparto con mi padre una misma mente creativa, además de un fuerte vínculo afectivo. 

JiGeng #15 (3.750 euros). “Luz, oscuridad, derecho y revés. Pruebo a pintar sobre el reverso del lienzo. Es la parte sin preparar, la parte auténtica, pura. Empleo todo tipo de materiales que tengo a mi alcance: óleos, acuarelas. Juego con barnices como el holandés, un nombre muy evocador. Es una de las composiciones más extrañas. Los fluidos interactúan en un equilibrio de matices y brillos. Las formas me parecen más desnudas, hay algo como sin acabar. Pero el lienzo no me pide proseguir. Lo que tuviera que expresar ya está expresado”.

P. En su libro NoDiseño propone una nueva perspectiva del diseño que aspira a generar “bienes para el bien”. ¿En qué consiste esa visión? 

R. Responde a una forma de entenderlo: el diseño es la expresión creativa aplicada a la estética y funcionalidad de los bienes; pero un buen diseño no solamente es el que está bien diseñado formalmente, sino el que contribuye al bien. Esta idea responde a una nueva concepción del producto y los servicios, en la cual no solo prima la materialidad de estos, sino también los valores que conllevan implícitos. Es algo que propuse con la creación de mi marca en 2004, que desarrollo en el ensayo que mencionas, y hacia donde apuntan todas las tendencias de consumo, según el último informe de McKinsey para Business of Fashion. 

P. También aboga por los principios del diseño consciente, ¿cuáles son? 

R. El nombre de diseño consciente lo empleo para un trabajo que va más allá del diseño: tiene que ver con la identidad de los proyectos y organismos colectivos, es decir, empresas, start-ups e instituciones. Hago referencia al diseño de la identidad, y lleva a una forma de gestionar y liderar que parte de la conciencia de una identidad esencial o radical. Para llegar a ella he desarrollado una metodología que se puede resumir en un proceso de reseteo, como resultado del cual se adquiere una consciencia de esta identidad auténtica, del sentido y el propósito que dan sentido a su presencia, y de los pasos a dar para generar un desarrollo coherente que lleve al éxito de la empresa. Es algo que pertenece al ámbito de la consultoría de la formación, con programas como el seminario que he impartido en IE University: Conscious Design Leadership. 

JiGeng #52 (2.500 euros). “En esta pieza, la idea de la sombra adquiere tridimensionalidad. No son sombras visuales, sino tridimensionales, conformadas por las propias tensiones internas del lino, sometido a un tratamiento de caseína y algún componente químico. Como la pulsión de un volcán, expreso el fuego, sin recurrir al pincel, aplicando medios solos para que impregnen el pigmento que cae borbotones desde el cielo”.

P. Ayuda a las empresas a crear un modelo de conciencia corporativa, ¿en qué se basa? 

R. El modelo de consciencia corporativo que desarrollo genera un cambio radical. Normalmente las empresas tradicionales trabajan y se identifican con el producto o servicio, es decir, el qué; un nuevo modelo como el de Apple, se centra en el porqué, de modo que dejan de identificarse con un producto o servicio concreto; en diseño consciente, el punto de partida es el desde dónde: lo que determina la toma de decisiones y el diseño de la propia empresa, así como de todos sus productos y servicios, es la consciencia de lo que se es, la identidad auténtica desde la que se actúa. Esto genera un espectro de coherencia en todo lo que se hace y conecta a la empresa y sus productos y servicios con los usuarios, que somos seres conscientes sensibles a los valores. Genera un tipo de comunicación de consciencia a consciencia. 

P. La sostenibilidad se ha convertido en un reclamo marketiniano, está un poco manida y a veces no resulta tan creíble como debería. ¿Cómo se distingue la autenticidad? 

R. Es muy buena pregunta. Yo siempre he abogado por la autenticidad. Si se es auténtico, se es sostenible. Otra manera de expresarlo es que para ser sostenible, hay que ser consciente: si somos conscientes de nuestra auténtica identidad, no podemos si no ser sostenibles con nuestro medio, pues no hay una barrera de separación entre nosotros y el medio en el que nos desenvolvemos. Lo mismo sucede con las empresas: el medio en el que se desenvuelve la empresa y su actividad son parte de ella, y si la empresa actúa con autenticidad, es decir, con conciencia de su auténtica identidad, no puede si no ayudar al medioambiente que la nutre y en el cual se desarrolla. 

A la izquierda, JiGeng #23 (4.500 euros). “Está pintado sobre el reverso de un cuadro anterior. Por ello, figura la firma en la parte delantera, y el número de creación, que en realidad no se corresponde correlativamente con el año en el que fue realmente pintado, sino con el de la primera obra, que permanece oculta en el reverso”. A la derecha, JiGeng #29 (3.200 euros). “Aquí el soporte se libera de bastidor y se convierte en una parte fundamental de la pieza. Es un lino orgánico de un grosor extraordinario, que trato con aceites, yesos y siliconas, sobre el que se desparrama la sombra convertida en pigmentos oleosos”. 

P. Decían que la inteligencia artificial nunca podría ser creativa, pero se equivocaron. La IA generativa pinta, escribe… ¿Qué reflexiones o qué le concita este avance? 

R. Si la inteligencia artificial es creativa o no es algo que se sitúa en el ámbito de la consciencia: no puede haber creatividad sin consciencia. La creatividad es la forma que tiene la conciencia de expresarse por sí misma. Ahora bien, en este ámbito, ni siquiera los seres humanos, que somos creativos y conscientes, sabemos ponernos de acuerdo sobre qué es consciencia y qué es creatividad. Por lo tanto, hablar de la creatividad de una inteligencia artificial, como hablar de su consciencia, es algo que queda en el ámbito de la especulación filosófica. Sin embargo, sí que hay algo que puedo afirmar, y es que la creatividad es un proceso, no un resultado. Por lo tanto, el que haya algo (inteligencia o no, y del tipo que sea) capaz de escribir o pintar o emular actividades que en el ser humano son creativas no implica necesariamente que esa inteligencia o programa lo sean. 

P. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?  

R. En estos momentos tengo varios. En el ámbito del diseño, estoy involucrado en el desarrollo de la marca Baruc, que ya se puede proyectar desde una buena base industrial, gracias al acuerdo con Mirto. En el de la consultoría y la formación, una brillante oportunidad de contribuir a la actualización del paradigma del diseño como es la dirección académica del nuevo programa de Moda de IE University. En relación con el arte, espero que esta exposición abra una nueva vía de diálogo con el público. Y debo mencionar un proyecto aún por venir que está muy cerca de realizarse: arte consciente. Consiste en generar cambios positivos en la sociedad mediante acciones artísticas de importante valor simbólico. Se sitúa en el ámbito de la instalación y la performance, pero prefiero no adelantar más sobre la primera propuesta hasta que tenga la confirmación definitiva. 

Sala de O_Lumen, espacio que anteriormente era una iglesia, en la que se exponen los cuadros de Baruc Corazón.
Baruc con una de las camisas diseñadas por él, con un cuello patentado y confeccionadas con algodón o lino 100% orgánicos y botones de madera, nácar o hueso.