Andrés Reisinger: el artista de los cotizados NFT que viste los edificios de rosa 

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Andrés Reisinger: el artista de los cotizados NFT que viste los edificios de rosa 

El diseñador argentino afincado en Barcelona engalana la fachada de la sede de A&G en Madrid con la instalación viral Take Over.

De lo digital a lo real. Esto es lo que ha marcado la trayectoria de Andrés Reisinger (Buenos Aires, 1990). Primero sucedió con la silla Hortensia, trabajo que le aupó a la fama. Luego con la serie Take Over: subió a Instagram las fotografías de edificios vestidos con diseños textiles surrealistas rosas, con flecos, peludos… reinventando la arquitectura de Nueva York, Tokio, París, Londres y otras urbes. Imágenes tan hiperrealistas que sus seguidores le preguntaban, ¿en qué ciudad está ese edificio? Se viralizaron. Y ese éxito le llevó a materializar su imaginario y convertirlo en una realidad física, con su estreno en Miami durante la Semana del Arte de diciembre de 2023, a principios de este año en Yeda, en el festival Balad Al-Fann, y en marzo en la capital de España, en la que cuenta con un estudio aunque él reside en Barcelona. La instalación Take Over Madrid engalana durante todo el mes de marzo la fachada de la sede central de A&G en el Paseo de la Castellana, 92 durante la Feria ARCO, en una iniciativa que se enmarca en el compromiso de la compañía con la cultura y el arte, desarrollada junto con la consultora Arte Global.  

Take Over Madrid, obra de Andrés Reisinger que arropa la fachada de la sede principal de la compañía de banca privada A&G
En la imagen superior, el artista digital argentino Andrés Reisinger, que vive en Barcelona y triunfa en todo el mundo con sus creaciones teñidas de rosa. Sobre estas líneas, edificio con la instalación Take Over Madrid, que arropa la fachada de la sede principal de la compañía de banca privada A&G en la madrileña calle Castellana, 92.

Encumbrado al olimpo de los artistas digitales, los NFT de la serie The Shipping y el corto de cinco capítulos Arcadia alcanzaron cifras nunca vistas en subastas, 450.000 dólares y 525.000 dólares, respectivamente. Muy solicitado por multinacionales, ha expuesto en destacados museos y galerías de todo el mundo, huye de etiquetas y con su arte busca la interacción del público.

Obra de arte digital de la serie Take Over de Reisinger que reimagina un edificio en Dubai.

Pregunta. Usted ha dicho que con la serie Take Over invita a los espectadores “a redescubrir la esencia del pasado, presente y el potencial ilimitado de su futuro artístico”. ¿A qué se refiere exactamente?  

Respuesta. Veo los edificios como testigos de culturas y sociedades pasadas, grabados en el tiempo. Cada uno cuenta historias del pasado e invita a los espectadores a reflexionar sobre su significado en nuestra narrativa actual. Con Take Over invito a que la gente se detenga, explore el pasado de estos edificios y descubra su belleza y significado perdurable. Mi intención es inspirar una apreciación renovada por la belleza que forma parte de nuestras experiencias compartidas. 

Take Over Amsterda, obra digital de Andrés Reisinger
Imagen de Take Over Amsterdam, con texturas peludas, distintivas del diseñador.

P. Personalmente, ¿le motivan más sus creaciones “monumentales” para el exterior o las orientadas a interiores?

R. Mi trayectoria artística siempre ha estado ligada a la idea de compartir experiencias, donde mis creaciones solo encuentran verdadero sentido cuando son abrazadas por el público, invitándolo a participar e involucrarse. Para mí, el arte es una experiencia en sí misma: una entidad viva que prospera con la interacción. Su esencia no está en la contemplación solitaria, sino en el intercambio de percepciones entre la comunidad. Esta misma intención la llevé también a mis redes sociales: ampliar el alcance de mi arte y compartirlo con el mayor número posible de personas. 

Take Over Múnich, una de las pocas en las que el artista ha optado por el color blanco.

P. ¿Cómo se define usted como artista?  

R. Prefiero explorar el ámbito de lo que no se puede clasificar, donde las fronteras se vuelven borrosas y las definiciones desaparecen. Es en este espacio difuso donde me siento libre para moverme entre diferentes formas de expresión e influencia. Al evitar poner etiquetas, podemos superar las limitaciones del discurso tradicional. 

P. Algunas de sus obras digitales, como el sillón Hortensia, se han materializado en objetos reales. ¿Se esperaba esta evolución?  

R. Siempre he visto nuevas e inesperadas posibilidades en el intermedio entre los ámbitos físico y digital. Contrario a la creencia convencional, considero que estos ámbitos no solo son compatibles, sino profundamente complementarios. A lo largo de mi carrera, he perseguido esta visión de manera intencional e incansable. Y en medio del viaje, he encontrado sorpresas inesperadas en cada paso. 

Take Over Roma, obra de Andrés Reisinger con su característico color rosa
Serie de arte digital Take Over en un establecimiento de Roma.

P. La inteligencia artificial generativa, ¿es una amenaza para los artistas digitales o una aliada?  

R. Un aliada, en manos de alguien que sabe cómo usarlo; una herramienta potente, desatando una creatividad ilimitada e impulsándonos más allá de los confines de nuestras limitaciones. 

P. El rosa es su color fetiche. ¿Qué le evoca a usted, con qué lo relaciona?  

R. En mi trabajo, el rosa va más allá de ser simplemente un color; tiene un significado profundo. Representa la creatividad, la expresión y la profundidad emocional. Además de su aspecto visual, el rosa funciona como una fuerza que une, reflejando la asociación humana de nuestros órganos internos. Evoca sensaciones de comodidad, solidaridad e intimidad, creando conexiones a un nivel muy personal. 

Edificio de Nueva York reinventado por Reisinger con sus diseños surrealistas rosas.

P. ¿Qué es lo que más le gusta de Barcelona y Madrid?  

R. Tanto Madrid como Barcelona, primas europeas de Buenos Aires, comparten una energía familiar: una mezcla de innovación y tradición que se siente en cada rincón. Cada ciudad, con su propio encanto único, ofrece un refugio donde la creatividad y la inspiración florecen. 

Andrés Reisinger con la instalación Take Over expuesta con motivo del festival Balad Al-Fann en Yeda (Arabia Saudita) a principios de este año.