Nemo, el primer sumergible privado producido en serie

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Nemo, el primer sumergible privado producido en serie

Es el último lanzamiento de la compañía U-Boat Worx, con batería eléctrica de más de 8 horas, 100 metros de inmersión máxima y un precio desde 545.000 euros.

Sí, lo sabemos. Al hablar de un artefacto submarino de pequeño calibre que se codea con peces y otras especies abisales nos viene a la mente el célebre Calypso, aquel barco ex dragaminas del que Cousteau lanzaba al agua unos artefactos amarillos de dos plazas diseñados por él mismo en 1959 y que descendían hasta los 350 metros.

Una secuencia de imágenes que aún permanece en la memoria de millones de personas gracias a los famosos documentales emitidos del famoso oceanógrafo en la televisión. Entre aquellos que no quitaban los ojos de la pantalla se encontraba un joven Bert Hourtman: “Estaba fascinado por los sumergibles e incluso soñaba con tener uno y bucear con él. Fue una inspiración para mí. Muchas de las retransmisiones eran en blanco y negro, pero yo me las imaginaba en color y percibía la belleza del mundo submarino. Tiempo después intenté convertirme en distribuidor y comerciante de esos ‘platillos volantes’ [así se les llamaba] de Cousteau, pero fue imposible. Así que hice un esbozo de mi propio submarino basado en un gran tanque de G.L.P. (gas licuado de petróleo). ¡Probablemente mi carrera hubiera sido completamente diferente si hubiera tenido éxito en ese momento!”, recuerda.

En la imagen superior y sobre estas líneas, el NEMO 2 de U-Boat Worx, único submarino privado –junto al NEMO 1– producido en serie.

Quien nos cuenta estas cosas es el fundador y CEO de U-Boat Worx, empresa creada en 2005 en los Países Bajos con el objetivo de fabricar submarinos para exploraciones científicas, rodajes de cine y documentales… además de para el ocio de unos pocos privilegiados y dueños de un yate. Sus artilugios de uno hasta once tripulantes son capaces de aguantar la presión a 100 metros, e incluso alcanzar los 3.000 metros.

Año tras año han ido incorporando, además, innovaciones tecnológicas que han desembocado en NEMO, una especie de gran escafandra subacuática de aspecto futurista para una o dos personas y cuya peculiaridad reside en su comercialización en serie, lo que conlleva una considerable bajada de precio y su apertura hacia el mundo privado. “Nos embarcamos en una misión: acercar y hacer accesible de manera segura el mundo submarino a tantas personas como sea posible. Con la revolución de NEMO estamos dando el siguiente paso en este viaje, con el objetivo de tener 1.000 submarinos en funcionamiento para 2030”.

El NEMO 2 (la cifra hace alusión al número de tripulantes) parece una escafandra subacuática y puede descender hasta 100 metros para observar la vida de las profundidades.

Bert Hourtman confiesa ser un apasionado del buceo ”pero tampoco un fanático”. Y explica: ”Cuando lo practico con mis hijos me divierto muchísimo”. Y al igual que el oficial y cineasta galo, él reconoce que cuando deambula bajo el agua, siente debilidad por la arqueología marina, por los naufragios y los restos que han quedado de ellos. “De las profundidades me atrae lo desconocido, sí, es un cliché, pero es cierto. Tengo una ligera preferencia por los pecios en comparación con la flora y fauna. Fíjese, muy cerca de Stella Maris [lugar del Caribe al que acuden muchos buzos] se encuentra una de nuestras bases, en Curaçao, en donde se hundió un carguero hace muchos años. Se llamaba Stella Maris y se hizo aposta, con la intención de formar un arrecife artificial, pero bajó hasta los 140 metros, es un enclave estupendo”.

El NEMO permite lanzarse fácilmente a las profundidades, tanto desde la orilla como desde una embarcación mar adentro.

Tanto el NEMO 1 (un tripulante) como el 2 (obvio, dos personas) alcanzan una profundidad de 100 metros, suficientes para pasar un buen rato entre animales marinos y corales. Cuestan 545.000 y 590.000 euros respectivamente, porque son “los únicos submarinos privados construidos en serie en el mundo, lo que conlleva tiempos de producción más eficientes y precios muy competitivos”, señala el fundador de U-Boat Worx.

El objetivo de su empresa es que en 2023 existan los encargos suficientes para que en 2030 haya culebreando bajo el agua unos 1.000 ejemplares. Otra de sus ventajas es que se puede acoplar prácticamente a cualquier barco, e incluso no hace falta ser propietario de una embarcación. Basta con poseer un amarre o un coche con tráiler para transportarlo o aparcarlo en la casa de la playa y sacarlo a ‘pasear’“. Tanto el NEMO 1 como el 2 cuentan con esa enorme mirilla esférica acrílica sin costuras marca de la casa de U-Boat Worx, propulsión eléctrica alimentada por baterías, una multitud de sistemas de seguridad, aire acondicionado y certificación de la asociación, reconocida a nivel mundial, DNV, la principal sociedad de clasificación de la industria marítima del mundo. Al recibir su sumergible, los propietarios tienen la opción de realizar una formación como piloto en nuestro centro de Curaçao”, añade Hourtman.

La batería del NEMO (más de 8 horas) permite al usuario realizar grandes inmersiones, pudiendo alcanzar hitos acuáticos como barcos hundidos.

En cuanto al posicionamiento ecológico de U-Boat Work, el NEMO es otra declaración de intenciones, ya que no contamina, es sostenible (la palabra de moda que se aplica a cualquier ámbito de la vida) y “es completamente eléctrico, con una tecnología que imprime a la batería una energía de más de 20 KwH, que le permite permanecer sumergido durante más de 8 horas. En sí mismo no tiene ningún efecto adverso en el entorno circundante. Incluso los peces y las grandes criaturas marinas no se avergüenzan de ver un NEMO bajo el agua”, bromea Hourtman. La última pregunta tiene que ver con su distribución: si ahora pido un NEMO, ¿cuándo lo puedo tener a mi lado? “En el primer trimestre de año que viene”, responde Bert Hourtman. Para la segunda mitad del 2023 esperamos disponer ya de un stock suficiente para cumplir con la demanda”, concluye.