Casa Eñe, una vivienda sostenible y minimalista en madera

Arquitectura

Casa Eñe, una vivienda sostenible y minimalista en madera

Ubicada en las afueras de Madrid, está construida en base a los principios del estándar Passivhaus.

En un mundo donde el cuidado del medio ambiente y el ahorro de energía son esenciales, Casa Eñe es un ejemplo de cómo trazar un nuevo rumbo en la construcción. Situada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares (Madrid), eficiencia energética y un diseño personalizado y minimalista son las claves de esta vivienda sostenible creada por Estudio Albar. Una edificación que reduce el consumo eléctrico a niveles mínimos y logra crear un hogar confortable y saludable.

Es una vivienda industrializada con estructura de madera y materiales naturales, certificada bajo el estándar de construcción en auge Passivhaus. Este sistema altamente sostenible y eficiente reduce drásticamente el gasto de energía, priorizando el confort interior.

fachada de la vivienda sostenible Casa Eñe, que  está situada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, en Madrid.
En la imagen superior, jardín con piscina de Casa Eñe. Sobre estas líneas, la fachada de la vivienda, que está situada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, en Madrid.

Optar por una residencia así, no solo agiliza el proceso de construcción, sino que también brinda numerosas ventajas a lo largo del mismo. Casa Eñe se terminó en solo seis meses, en comparación con los casi dos años de un enfoque tradicional. Demostrando así la rapidez y el elevado control de calidad de este método y garantizando una buena ejecución, sostenibilidad y eficiencia.

La elección de la madera ofrece ventajas notables. Es un recurso renovable que promueve la sostenibilidad y aporta un excelente aislamiento térmico lo que redunda en un bajo consumo de electricidad, al tiempo que es capaz de crear ambientes acogedores. Su versatilidad y durabilidad hacen que sea una elección ideal para construcciones duraderas. “Esta eficiencia se traduce para el usuario en un mayor confort interior y una reducción de la denominada hipoteca energética”, asegura Irene García, arquitecta autora del proyecto, mientras que su socio Daniel Lozano añade que “Casa Eñe se distingue por su diseño espacioso y luminoso que evoca una sensación de calma y serenidad”.

Casa Eñe, con 250 m2 de superficie, se sustenta sobre un bloque rectangular de 40 metros de largo y seis de ancho. Cuenta con numerosas ventanas para que abunde la luz.
Casa Eñe, con 250 m2 de superficie, se sustenta sobre un bloque rectangular de 40 metros de largo y seis de ancho. Cuenta con numerosas ventanas para que abunde la luz.

Casa Eñe, con sus 250 m2 de superficie y una factura de energía mensual media de 60 euros, se calienta en invierno con solo tres radiadores toalleros en los baños, demostrando que es posible disfrutar de un espacio acogedor, elegante y de diseño sin comprometer el medio ambiente ni el bolsillo del usuario. La fachada es de corcho, las ventanas de madera de pino y las tabiquerías de roble. Se erige como un gran bloque rectangular de 40 metros de largo y solo seis metros de ancho. Cuenta con cuatro dormitorios, tres baños, salón comedor-cocina, patio, cuarto de juegos, un despacho/biblioteca con aseo, dos porches y piscina.  

Parte posterior de la vivienda, con una escalera exterior de acceso a la azotea.
Parte posterior de la vivienda, con una escalera exterior de acceso a la azotea.

Con una paleta de colores neutros, esta vivienda rechaza cualquier artificio innecesario. Su estética minimalista y natural se traduce en espacios fluidos que se entrelazan armoniosamente, fusionando el interior con el exterior. La calidez de los ambientes proviene del uso de madera y pavimentos naturales de cal, mientras que la luz natural inunda cada rincón gracias a las generosas ventanas que enmarcan el paisaje circundante. Casa Eñe se mimetiza con el entorno para brindar tranquilidad.

Estudio Albar nace en el año 2013 de la mano de Irene García y Daniel Lozano como respuesta a la búsqueda de una arquitectura más personalizada y adaptada a cada familia, necesidad y lugar. Desde entonces, su misión ha sido apostar por la sostenibilidad y el minimalismo en cada proyecto. Construir viviendas sostenibles con el modelo Passivhaus similares a Casa Eñe con Estudio Albar cuesta desde 2.000 euros el m2.

Una de las habitaciones, desde la que se accede a la azotea.
Una de las habitaciones, desde la que se accede a la azotea.
El salón y al fondo la cocina, con una mesa de comedor entre ambos espacios.
El salón y al fondo la cocina, con una mesa de comedor entre ambos espacios.
Habitación en la planta baja con un gran ventanal que enmarca el paisaje.
Habitación en la planta baja con un gran ventanal que enmarca el paisaje.
A la izquierda, la bañera, a la derecha, la entrada a la ducha. La casa se calienta en invierno solo encendiendo los tres radiadores toalleros de este cuarto de baño.
A la izquierda, la bañera, a la derecha, la entrada a la ducha. La casa se calienta en invierno solo encendiendo tres radiadores toalleros de los cuartos de baño.
Irene García (izquierda) y Daniel Lozano (derecha), arquitectos fundadores de Estudio Albar.
Irene García (izquierda) y Daniel Lozano (derecha), arquitectos fundadores de Estudio Albar.