Enoteca 1999 de Turó d’en Mota: el vino espumoso que lleva al límite el añejamiento

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Enoteca 1999 de Turó d’en Mota: el vino espumoso que lleva al límite el añejamiento

La casa Recaredo aúna inconformismo con alta enología en su cuvée de viña única, que lleva al extremo la crianza, tras 23 años de añejamiento. La edición está limitada a 150 unidades.

Aunque parezca improbable, no suele faltar, entre los aficionados a los grandes vinos, el que se excusa cuando aparece una botella un espumoso español. “Lo siento, pero solo bebo champagne“. El argumento es incontestable, porque para gustos están los colores, las tipologías vinícolas, las distintas variedades de uvas y los variopintos terruños del ancho mundo. Pero aún así se antoja injusto, porque ningunea a los vinos burbujeantes de este país. Que no solo representan uno de los principales motores de la España vinícola, sino también –puntualmente– con la mayor ambición cualitativa. Porque algunos de los espumosos de cuantos se producen en esta geografía resultan mayúsculos. Especialmente si se tiene la oportunidad de descorchar las botellas elaboradas bajo principios de máxima excelencia, y que además han reposado durante una década, o más, para exhibir todo su esplendor.

Turó d’en Mota, inconformismo feroz para la mayor calidad

Este es el argumento al que se ha aferrado la familia Mata, responsable de la casa Recaredo, para su último –e insólito, hay que decirlo– lanzamiento, Enoteca 1999 de Turó d’en Mota, un espumoso elaborado con uvas de la variedad xarel·lo y una crianza superior a los 23 años en botella. Se comercializa en una edición limitada a 150 botellas numeradas, que reafirma la apuesta de Recaredo por los vinos de calidad, de terruño, capaces de poner en relieve la singularidad de territorio del Penedès y de sus variedades identitarias.

En la imagen superior, viñedo Turó d’en Mota, de 0,97 hectáreas, situado en el municipio de Sant Sadurní d’Anoia. Es una de las pocas viñas viejas que perviven en el Penedès. Sobre estas líneas, el vino espumoso Enoteca 1999 Turó d’en Mota. Se comercializa en una edición limitada de 150 botellas numeradas.

Este espumoso de rasgos inéditos, que se presentó con una comida, o banquete más bien, en El Celler de Can Roca, en el que se celebraron las primeras 25 vendimias de Turó d’en Mota, no es otra cosa que una vuelta de tuerca para un proyecto que impulsó Recaredo, la compañía de viticultores y elaboradores asentada en Sant Sadurní d’Anoia desde 1924.

Tal como asegura Ton Mata, tercera generación de la familia consagrada a esta actividad y consejero delegado de la bodega, Turó d’en Mota nació en 1999 con la convicción de que “los espumosos del Penedès podían aspirar a la calidad más excepcional, expresando las particularidades de nuestro territorio sin complejos”. “Turó d’en Mota surgió como el resultado de un inconformismo feroz, a través de una revolución de ideas: fue el primer espumoso de la región elaborado a partir de una única parcela, consagrado a una variedad local como la xarel·lo y con una crianza en rima de 10 años”, apunta Mata.

La Romanée Contí del Penedès en 25 añadas

De las 2.973 botellas que Recaredo elaboró de aquella primera añada, 1999, de Turó d’en Mota, se reservó una partida limitada. La visión de futuro de la familia Mata es la que hoy permite que se estrene la nueva colección Enoteca, con el lanzamiento de Enoteca Turó d’en Mota 1999, que llega al mercado con un precio de 575 euros. Sin duda, un espumoso sin parangón en este país.

Aunque con los antecedentes y el prestigio que tiene esta cuvée la primera añada que ha puesto a la venta Recaredo de su Enoteca Turó d’en Mota se agotará en un abrir y cerrar de ojos, la buena noticia es que en el futuro irán llegado al mercado las añadas sucesivas que han dado fama a los vinos espumosos procedentes de la viña de 0,97 hectáreas que el Master of Wine Pedro Ballesteros considera “La Romanée Contí del Penedès”.

Ton Mata, CEO de Recaredo y presidente de Corpinnat, junto a una botella de Enoteca 1999 de la parcela Turó d’en Mota.

Así, los aficionados a las mejores burbujas del mundo podrán tener la oportunidad de probar algunas de las notables añadas de Turó d’en Mota que se sirvieron en la degustación que tuvo lugar en El Celler de Can Roca. Una celebración enogastronómica memorable, titulada “Nuestro pasado, vuestro futuro”, en la que Recaredo desplegó las 25 añadas vendimiadas de Turó d’en Mota.

Siempre a la altura, los hermanos Roca diseñaron un menú maridaje compuesto por 25 de sus platos más emblemáticos, en una suerte de retrospectiva histórica. Fue una ocasión única para probar, por supuesto, el Enoteca 1999, además de otras añadas sobresalientes de Turó d’en Mota que Recaredo conserva en sus cavas, como 2001, 2004 o 2007. También 2009, la última que ha llegado al mercado, con magnífico y sutil esplendor, y la rotunda expresión del terroir mediterráneo que caracteriza a esta parcela privilegiada. La experiencia permitió, además, catar las añadas venideras, que aún se encuentran en pleno proceso de crianza. Los expertos más visionarios se atrevieron a vislumbrar el potencial de las cosechas de 2011, 2013, 2016 y 2019, entre otras.

El homenaje de Josep Roca

Recaredo, que ha impulsado el sello de calidad Corpinnat, que asocia a algunos de los mejores productores de espumosos del Penedès, destaca entre los mejores especialistas en vinos burbujeantes del mundo. Hay que decirlo sin complejos. La celebración en Can Roca así lo demostró. Entre los 70 sumilleres, bodegueros, representantes de los medios y demás gentes del vino repartidos entre las mesas del restaurante sorprendió la presencia del propio Josep Roca. El sumiller de la casa comía por primera vez sentado en el comedor de su establecimiento. Toda una excepción. La ocasión lo merecía. “Me lo han pedido los Mata y he accedido porque admiro la dimensión de estos vinos impresionantes, auténticos y singulares”, se sinceró el Roca del vino.