Se subasta el último palacio de Mozart

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Se subasta el último palacio de Mozart

A partir del próximo 1 de diciembre se podrá pujar por esta mansión de Austria en la que compuso el conocido 'Réquiem'.

El último palacio de Mozart, conocido como Schloss Stuppach, se erige a las afueras de la localidad montañosa de Gloggnitz, al este de Austria. Esta finca de más de 900 años de historia ha adquirido gran importancia histórica y es considerada ya atracción de turismo internacional. La propiedad, con un valor estimado de 12 millones de euros, se subastará el 1 de diciembre.

En la imagen superior, vista de las estancias musicales del palacio: en primer plano, el piano, en segundo, la sala de conciertos. Sobre estas líneas, la fachada central del palacio. Esta presenta un estilo sobrio, que evoca al neoclasicismo arquitectónico.

El precio de salida se sitúa en torno a los cuatro millones de euros, ofreciendo a los posibles compradores la oportunidad de poseer un pedazo significativo de la herencia histórica del antiguo Imperio austrohúngaro. Ubicado en la principal ruta ferroviaria entre Viena y Trieste, a menos de 100 kilómetros de la capital austriaca, el palacio se encuentra en las proximidades del esplendor cultural vienés.

Conocida como la ‘Ciudad de la Música’ y la ‘Ciudad de los Sueños’, la encantadora Viena ostenta una rica tradición en teatro, pintura, ópera, filosofía y música clásica. Es el epicentro de uno de los resurgimientos artísticos más destacados de la contemporaneidad. Un siglo después, Viena sigue encapsulando la esencia del fin de siècle centroeuropeo.

La Ópera Estatal de Viena, en la imagen, está ubicada en el corazón de la capital. Es una de las compañías de este tipo de representaciones más importantes a nivel internacional.

Es posible pasear por las mismas calles que inspiraron a maestros de la Secesión vienesa como Klimt, Kokoschka o Schiele. De la igual manera, se pueden visitar los cafés que sirvieron de punto de encuentro para intelectuales de la talla de Sigmund Freud. Así, Viena ofrece una experiencia inmersiva para aquellos fascinados por la vida cultural de la ciudad.

Exquisitez en interior y exterior

La imponente estructura de cuatro pisos de este palacio abarca 50 habitaciones, todas ellas cuidadosamente amuebladas con objetos de gran valor. La finca presume de importantes dependencias históricas, tales como la capilla del Réquiem, la Jardinière o el antiguo calabozo. El interior exhibe una decoración única que fusiona la rica tradición barroca austriaca con toques modernos. Se apuesta por una combinación de acabados exquisitos, materiales opulentos y elementos propios de una mansión del siglo XXI.

El palacio presenta una decoración mixta, que combina antigüedades del siglo XVIII y piezas contemporáneas.

En el exterior, el palacio se encuentra rodeado por más de una hectárea de exuberantes jardines y numerosos árboles. El paisaje montañoso de la zona ofrece vistas a los espectaculares Picos de Austria. Además, la propiedad cuenta con comodidades actuales, como un salón club, un teatro de experiencias, una sala de conciertos y otra de cine.

Hogar de ilustres y lugar de inspiración

Este palacio es uno de los pocos de la Baja Austria que aún permanecen en manos privadas. Con remodelaciones parciales en los siglos XV y XVII, el Schloss ha sido testigo de la presencia de distinguidos huéspedes a lo largo de los años. Su historia, que se remonta a 1130, revela una lista notable de visitantes. Entre ellos, destacan Napoleón, Franz Schubert, el Papa Pío VI, la princesa Isabel de Borbón-Parma y el emperador Francisco Esteban de Lorena y Borbón-Orleans. 

Las lámparas de araña, como la que se ve en la imagen, coronan la gran mayoría de las estancias.

La residencia, con su combinación única de arquitectura e interiorismo, añade un capítulo fascinante a su legado a lo largo de los siglos. Schloss Stuppach no solo ofrece la oportunidad de formar parte de un espacio históricamente privilegiado, sino que también invita a continuar la narrativa del palacio y seguir creando historia dentro de él.

Buena parte del reconocimiento del palacio viene dado por ser el lugar donde se concibió una de las piezas más reconocidas del compositor. Todo comienza cuando el conde Franz von Walsegg habitaba el palacio y encargó a Mozart la composición de una partitura en honor a su difunta esposa, Anna. Este encargo en tributo a la condesa Von Walsegg, que había fallecido en la propiedad en 1791, dio origen al icónico Réquiem. Mozart murió antes de terminar esta obra. Süssmayr, uno de sus discípulos, la finalizó.

En la imagen, vista de la antigua capilla del Réquiem, con tres siglos de antigüedad.

Esta se completó en 1792 y terminó siendo una de sus obras más memorables. La pieza permaneció en el edficio antes de ser trasladada a la Biblioteca Nacional de Austria, donde se convirtió en uno de los manuscritos más preciados del mundo. Es por esto que la propiedad es a menudo apelada como ‘el último palacio de Mozart’.

Wolfgang Amadeus Mozart, nacido en Salzburgo en 1756, ha pasado a la historia como uno de los compositores más prodigiosos del periodo clásico. Desde temprana edad, demostró un asombroso talento musical y creó más de 600 obras que incluyen óperas, sinfonías y música de cámara. Debido a dificultades financieras y a su mala salud, murió muy joven. No obstante, su legado se mantiene intacto a día de hoy y es admirado por su genio melódico, sus habilidades armónicas y su gran expresividad emocional.

La decoración se organiza en torno a un estilo maximalista, que huye de la sobriedad propia del minimalismo. Se apuesta por los estampados en paredes y suelos, dominados por alfombras con motivos vegetales.
Vista de la sala de proyecciones del palacio, que puede utilizarse como un cine privado.
Los cuadros que decoran las paredes del palacio de Mozart pertenecen a estilos pictóricos muy diferentes, desde el retrato clásico hasta el paisaje expresionista alemán.