Los bordados-joya artesanales de Corina Roselló

Moda

Los bordados-joya artesanales de Corina Roselló

Con sus diseños, en los que integra piedras preciosas y otros materiales mediante la técnica ‘Lunéville’, crea escuela en la artesanía textil de lujo española.

Ha hecho del bastidor y la aguja de gancho Lunéville sus armas más efectivas. Corina Roselló (Barcelona, 5 de enero de 1964) se formó como bordadora de alta costura con profesionales de las casas Chanel y Dior. Aunque durante un tiempo trabajó en el sector de la publicidad, su pasión por la moda y su amor por los métiers d’art, la llevaron a desarrollar su actividad profesional como bordadora de alta costura en colaboración con diseñadoras como Teresa Helbig o Rosa Clará. En 2020 creó la Haute Couture Embroidery School Barcelona, donde forma a jóvenes artesanos interesados en recuperar estas técnicas exclusivas.

En la imagen superior, Corina Roselló en su taller de Barcelona, con algunos de los bolsos que borda para su propia firma: de izq. a dcha., bolso Night lights bordado con ónix, perlas, cristales de Swarovski y lentejuelas (2.950 €); bolso Artemisa, con amatistas y cristales Swarovski (5.950 €) y bolso Feather night, con perlas, cristales de Swarovski, lentejuelas y plumas (1.500 €). Detrás de la diseñadora, bolso Camelia ónix, y sobre estas líneas, detalle del bordado del mismo bolso a base de lentejuelas, ónix, perlas y cristales de Swarovski sobre organza de seda natural. Se realiza bajo pedido, a un precio de 5.950 €. Todos los bolsos de la firma están realizados artesanalmente en piel de nobuk tanto en el exterior como en el interior.

Pregunta. ¿Cómo y cuándo empezó su relación con la moda? 
Respuesta. Mi madre era diseñadora de alta costura y una gran experta en tejidos nobles. Vivió la época dorada de la couture en la Barcelona de los años 40, con diseñadores como Cristóbal Balenciaga, Manuel Pertegaz o Asunción Bastida. Ella me enseñó a honrar la tradición de les métiers d’art, a garantizar la continuidad de su oficio y a transmitir las técnicas que había aprendido a lo largo de los años. Desde muy pequeña, en su atelier y para una clientela selecta, empecé a crear diseños artesanales y aprendí las diferentes técnicas. Más tarde estudié diseño gráfico en la escuela Massana y bellas artes en la universidad de Barcelona. Durante una época trabajé en publicidad como directora de arte, pero nunca dejé de lado la moda y la artesanía. Así me formé como ‘artesana del bordado’ en diferentes técnicas, entre ellas el Bordado Lunéville de alta costura, con maestros de Chanel y Dior.
 
P. ¿Cree que el trabajo de los artesanos en el mundo de la moda, los oficios conocidos en general como petites mains están lo suficientemente valorado ?

R. Claramente no estamos suficientemente valorados en España, como sí lo están en otros países europeos. No debemos olvidar que la palabra artesanía es sinónimo de arte. Yo tengo la suerte de trabajar con diseñadores que aprecian mi trabajo y la artesanía en general, pero la raíz de este desconocimiento es que no existe en España una escuela profesional de técnicas de bordado de alta costura, como en Francia o en Italia. Por eso, a mediados de 2020 decidí que era el momento de lanzar tanto mi propia marca como la primera escuela profesional, Haute Couture embroidery Barcelona, donde imparto formación continuada en bordado Lunéville y otras técnicas de alta aostura al mismo nivel de l’ école Lesage de París.

Alumnas en el curso presencial de bordado profesional Lunéville de la Haute Couture Embroidery School Barcelona, donde también se imparten talleres de distinta duración y cursos online.

P. A la hora de crear sus bordados, ¿elige modelos clásicos, son todos originales, tiene en cuenta las opiniones y tendencias de los diseñadores con los que colabora…?
 
R. Depende. Para los bolsos y guantes que bordo bajo mi marca con piedras preciosas, el estilo es diverso: formas geométricas, florales o estilos arquitectónicos. Un buen ejemplo es el bolso Lady Fuster, inspirado en la arquitectura modernista del hotel Casa Fuster de Barcelona. Si trabajo por encargo para un diseñador, a veces ya viene muy definido, pero la mayor parte de las veces compartimos impresiones, decidimos materiales y trabajamos en conjunto. Es muy enriquecedor trabajar en equipo y saber que confían en mi profesionalidad y en mi criterio para sus creaciones.

Bastidor de bordado Lunéville con distintas muestras y materiales: lentejuelas, tubos metálicos y plásticos, pequeñas perlas o cristales Swarovski. La tensión correcta de la tela y su montaje son muy importantes antes de comenzar a bordar.

P. ¿Cuáles son los puntos que marcan la diferencia en sus trabajos?

R. En primer lugar la calidad de los materiales: cristal checo, piedras preciosas, tejidos nobles, hilos de seda natural… Sin todo ello los bordados no tendrían la calidad y la excelencia que me exijo a mí misma. Cada uno de ellos es una pieza de arte.

P. Explíqueme someramente el proceso de la técnica de bordado Lunéville.
R. Es una técnica artesanal de bordado originariamente francesa, presente desde el siglo XIX en vestidos y accesorios de alta costura. Se caracteriza por bordarse del revés de la tela con diferentes tipos de pedrerías, listones, perlas, lentejuelas…, mediante el uso de una aguja de gancho llamada aguja Lunéville y sobre un bastidor donde se tensa la tela. Es un trabajo de complejidad, que requiere gran paciencia, precisión y meticulosidad. Lo más laborioso en realidad es el proceso previo, ese que no se ve: crear el diseño, dibujarlo con lápiz y papel, traspasarlo luego al ordenador, comprobar que los espacios reservados para cada piedra son los correctos, elegir materiales, montar el bastidor –algo muy importante que debe hacerse con una técnica concreta– y por fin empezar a bordar.

Detalle en la pantalla del ordenador de un diseño de bordado, creado primero sobre papel y terminado con un programa de diseño digital antes de traspasarlo a la tela.

P. ¿Qué tipo de materiales utiliza? 

R. Muy diversos. Lentejuelas, tubos, cristales engarzados, rocallas, piedras preciosas…, pero también otros en cierto modo más modestos como la madera, conchas o rafia. Con todo se puede bordar.

P. ¿Cómo está recuperando y difundiendo entre nuevas generaciones de bordadores las técnicas artesanas enfocadas a la moda?

R. Como comentaba antes, la formación es la base para dar a conocer estas técnicas y otorgarle valor y reconocimiento a nuestro oficio. No son tan antiguas, pero aquí se han dejado de lado y no se han preocupado de incluirlas en ninguna universidad de moda. Si embargo, creo que no se puede impartir un curso de alta costura sin hablar de las diferentes modalidades de bordado, o sin explicar cómo se crea un tejido de tweed a mano como los que hace Chanel, por poner un ejemplo. Por eso puse gran empeño en crear una escuela profesional, con diferentes niveles de formación y métodos.

Cada tipo de cuenta, hilo o material son cuidadosamente seleccionados, colocados y medidos en el diseño previo, de manera que a la hora de montarlos –proceso que se observa en la imagen– se integren perfectamente con el resto de elementos de la composición.

P. ¿Tiene muchos alumnos?

R. Sí, cada vez más. Vienen a mi escuela alumnos de España, Portugal, Colombia, Chile… Llegar a ser petite main no es fácil, pero es una profesión con futuro por su excelencia, calidad y prestigio. También vienen diseñadores, modistas… Y jóvenes que, al terminar su carrera de moda, quieren formarse no porque en un futuro quieran ser bordadores profesionales, sino para adquirir los suficientes conocimientos para el día de mañana, como diseñadores, saber transmitir y encargar sus ideas a un profesional del bordado.

Bolso Lady Fuster, inspirado en la arquitectura modernista del hotel Casa Fuster (Arquitecto Lluis Domènech i Montaner). El diseño está inspirado en sus capiteles y se completa con una referencia estética a la forja de los balcones y las flores modernistas de cinco pétalos. Precio, 8.500 €.

P. ¿Cree que la artesanía está viviendo un renacer en el entorno del mercado del lujo?

R. Es cierto que hay un resurgir de la artesanía porque estamos saturados de todo. El máximo lujo es la exclusividad y eso solo se consigue con un diseño pensado y creado para ti. De hecho, ya hay instituciones que apoyan la artesanía y le están dando visibilidad. Hace unos días la Generalitat de Catalunya me otorgó el diploma de maestra artesana divulgativa. Todo un honor que pone en valor mi trabajo y mi escuela. También es muy importante la labor que realizan instituciones como la Michelangelo Foundation, Contemporánea de Artes y Oficios, España Artesana… Todas ellas nos dan notoriedad y difunden el valor de la alta artesanía.

P. Revélenos algunos de los vestidos que ha bordado para firmas y personajes relevantes en España.

R. Uno de ellos es el traje de madrina que Rosa Clará lució en la boda de su hijo, un bordado realizado con piedras preciosas, ágatas y cristal checo. Trabajar con diseñadores de prestigio como Teresa Helbig me permite realizar bordados que han lucido la reina doña Letizia, Eugenia Martínez de Irujo…

En la imagen superior, salida final del desfile de Teresa Helbig, con uno de los modelos bordados en el atelier de Corina Roselló en primer plano. La pieza forma parte de su colección otoño-invierno 2022/23, una oda a la literatura inspirada en mujeres escritoras como Sylvia Plath o Virgina Woolf. Sobre estas líneas, la reina doña Leticia lució este mismo modelo en el tradicional concierto de los premios Príncipe de Asturias de 2022.

P. Colabora habitualmente, entre otros, con Teresa Helbig, que no ha desfilado en la reciente MBMFW porque pone rumbo a Francia, para presentar su colección el 7 de marzo en París. ¿Han salido sus diseños fuera de nuestras fronteras en otras ocasiones?

R. En cuanto a vestidos será la primera vez. Pero los bolsos bordados con piedras preciosas, los guantes y bordados para clientes particulares salen de las fronteras españolas a través de mi web oficial y de la escuela.