Relojería

Setenta años de Grassy en la Gran Vía madrileña

Cuatro generaciones respaldan a la joyería más emblemática de la capital española, con las firmas de relojería más prestigiosas. Toda una historia que contar.

Alexandre Grassy (Constantina, Argelia) llegó a España a finales de los años veinte del siglo pasado con el único propósito de hacer escala en su camino a América. Sin embargo, un joyero portugués al que conoció durante su viaje le hizo ver que su destino estaba en Madrid, una ciudad con gran futuro y oportunidades.

De origen italiano y nacionalidad francesa, Grassy provenía de una familia de orfebres milaneses y su hermano mayor, Charles –que había emigrado a Brasil, donde tenía una gran joyería–, le enseñó gran parte de este negocio, conocimientos que supo aprovechar y desarrollar posteriormente cuando se estableció en la capital. De hecho, fue Charles quien diseñó los caballitos de mar enfrentados que siguen siendo el emblema de esta joyería.

Foto edificio Joyería Grassy
En la imagen superior, entrada de la Joyería Grassy, que se instaló en 1953 en un edificio emblemático situado en el número 1 de la Gran Vía madrileña. El bloque, que marca el arranque de la calle, es obra del arquitecto Eladio Laredo Carranza de 1916.

Apasionado de los mecanismos y la precisión de las maquinarias manuales, el primer local que abrió se situó en la calle Infantas y se concibió más como taller que como una tienda en sí. Tras el gran éxito de este primer negocio, años después, en 1923, abrió un segundo establecimiento, Unión Relojera Suiza, en la zona comercial de la red de San Luis, en Gran Vía 29. Un local con dos pisos y un sótano con más de cincuenta relojeros.

En aquel momento su propósito era trabajar en exclusiva con las marcas que vendía. De este modo, en España dio a conocer nombres como Vacheron Constantin, Jaeger-LeCoultre y Audemars Piguet. Su reputación como casa seria y honorable fue creciendo, al igual que lo hizo su negocio, desembarcando en la apertura en 1953 de una segunda tienda en el número 1 de la Gran Vía, lugar insignia en el que todavía hoy se encuentra y donde en 2023 cumple 70 años. “El arquitecto Eladio Laredo Carranza diseñó el edificio en 1916 según el estilo ecléctico característico de la época, que incluía abundantes elementos decorativos con detalles escultóricos como las figuras femeninas sobre los portales, además de paneles cerámicos, algunos de los cuales dibujó el artista Daniel Zuloaga. Debido a la pronunciada forma triangular del solar, Laredo Carranza concibió un edificio en forma de uve, compuesto por dos construcciones independientes que se comunican en un portal a modo de pasaje entre la Gran Vía y la calle Caballero de Gracia, dejando un patio central. El vértice de dicha uve corresponde a la esquina a modo de proa que el arquitecto resuelve en forma de rotonda y que se remata en la cubierta con un templete circular”, detallan desde Grassy.

Foto interior Grassy, Museo del Reloj Antiguo
Museo del Reloj Antiguo, un espacio vivo para amantes de la relojería que invita a descubrir la relación entre el arte y la ingeniería más precisa. Todo decorado en tonos verdes, en sintonía con la gran marquesina que caracteriza la fachada.

Durante décadas, el local que daba a la calle y el de la primera planta estaban ocupados por el conocido Café Sicilia Molinero y su salón de té. Este punto de venta, que convivió durante años con el del número 29 de la misma calle, se encuentra en una zona de la Gran Vía más elegante –el tramo más importante de joyerías de Madrid– y en ella Alexandre Grassy tenía la intención de atender a sus clientes más exclusivos. La tienda, la primera con puertas automáticas de la capital, alberga en la parte de abajo el Museo del Reloj Antiguo, punto de encuentro de todo amante de este sector.

Al frente de la segunda generación estuvo su yerno Jirka Reznak, consolidando su posición e iniciando la distribución de Rolex en 1967. Actualmente, y desde los años 80, son Yann Reznak y su hermana Patricia quienes están al frente de la Joyería Grassy, distribuidor oficial de Rolex. Además, sus sedes de Gran Vía y Ortega y Gasset son los lugares idóneos para redescubrir a grandes marcas como Rolex, Hamilton, Hubolt, Bell & Roos a F.P Journe, Baume & Mercier, Tudor, Czapek, Junghans… Como novedad, en junio de 2022 abrieron una boutique en la Galería Canalejas, nuevo icono internacional del lujo y la alta gastronomía. “Esta incorporación ha supuesto apostar por este nuevo eje del gran lujo en una de las arterias más bonitas de Madrid”, explica Yann Reznak a CLASSPAPER.

Con cinco grandes escaparates exteriores para recibir a sus clientes e invitarlos a sumergirse en el Universo Rolex, está situada en la planta de la calle. Su apertura supuso un nuevo paso en la consolidación de la marca relojera. “El mural verde esmeralda con un motivo de olas que evoca al icónico Oyster, primer reloj de pulsera hermético del mundo, se encuentra nada más entrar a la boutique para dar la bienvenida a los clientes. Este verde intenso se repite por todo el espacio Rolex, creando acentos que armonizan una renovada paleta de colores en el diseño de espacios de la marca. Las lámparas inspiradas en la lente Cyclops de los relojes, la calidez de la madera de nogal y el terciopelo o el estuco que representa el emblemático edificio Grassy de la calle Gran Vía son algunos detalles que muestran el trabajo decorativo tan minucioso que se ha realizado“, informan desde Rolex.

Para celebrar este aniversario, Reznak explica que están acometiendo retoques en la tienda ya que, debido al alto grado de protección y a su conjunto arquitectónico, quieren preservar al máximo el entorno. “Hay nuevos productos y marcas que serán presentados este año y todo ello lo queremos coronar con alguna sorpresa a finde año”, concluye.