Espirituosos

Le Clan Hannibal, un inesperado templo de destilados en Bayona

Viajamos hasta el sur de Francia para descubrir esta maravillosa bodega con una inmensa selección de espirituosos, tanto para importación como para clientes particulares.

Desde las llanuras de Escocia hasta los templos de Japón, la elaboración de licores es una artesanía que ha evolucionado a lo largo de la historia para satisfacer todo tipo de gustos. Kévin Bayé (Bayona, Francia, 28 de julio de 1989) se ha propuesto reunirlos todos en su local del País Vasco francés y desde allí ofrecerlos al mundo. Para ello abrió en su ciudad natal, y junto a su padre, una bodega especializada que bautizó como Le Clan Hannibal.

El interés de Bayé por las bebidas espirituosas comenzó hace años, cuando trabajaba de camarero para pagar sus estudios y viajes. Aunque por aquel momento le interesaba más consumir cócteles que conocer sus componentes, de joven ya fue desarrollando un gusto especial por los licores. Sin embargo, no se aficionó hasta llegar a Melbourne, Australia. “Estuve sirviendo bebidas en un bar, con un jefe que era un apasionado de los licores y del buen gusto en general”, explica a CLASSPAPER. “Él organizaba catas semanales para el personal. Cerveza, vino, champán, whisky, pisco…, todo estaba allí. Eso es lo que realmente despertó en mí la pasión por este mundo”.

Fachada de Le Clan Hannibal
En la imagen superior, el interior de Le Clan Hannibal. Sobre estas líneas, la fachada de la bodega en la calle Rue de la Monnaie, en Bayona.

Sus diversas experiencias en restauración le han servido de base para especializarse en este sector. Fuera de Europa, el francés ha estado en las Antillas, África y Oceanía. Siempre que viaja, va “con la idea de descubrir un pueblo, una historia, una tierra”, y confiesa que nunca se dirigie a ningún sitio si no hay un patrimonio gastronómico o una destilería que visitar.

La idea de materializar Le Clan Hannibal surgió en 2017, cuando aún vivía en Melbourne con su pareja. Su propósito era empezar un proyecto personal en su ciudad natal, una vía de escape ilusionante que tuviese más sentido para él que seguir trabajando en restauración. “Una tarde, todo se unió como si estuviera escrito en algún lugar de mi cabeza”, dice. “El nombre, la actividad, el espíritu, el lugar. Lo puse todo por escrito unas semanas antes de volver al País Vasco francés”, agrega.

Foto de Kévin Bayé
Sobre estas líneas, retrato del fundador y propietario de Le Clan Hannibal, Kévin Bayé.

Cuando creó la bodega Le Clan Hannibal a su vuelta a Bayona, cogió el teléfono inmediatamente para llamar a su padre e invitarle a que se uniera a su aventura. “Él y yo somos iguales, no hablamos mucho pero nos entendemos rápidamente”, comenta entre risas. Lo que destaca de Le Clan Hannibal es precisamente su espíritu familiar. “No es raro ver a cuatro generaciones en la tienda cuando la visitas, no todos trabajan aquí, pero te saludan y hablan contigo. Recibimos a nuestros clientes como recibiríamos a nuestros amigos en casa”, señala Bayé. Y recalca: “Nuestros clientes son nuestros huéspedes, y nos encanta que pasen un momento especial con nosotros”.

Cuando se trata de añadir sabores a su colección, Bayé se define como un comprador compulsivo: “Recibimos nuevos productos cada semana y estamos atentos a los últimos lanzamientos, a las ediciones limitadas o a cualquier otra novedad que hayamos tenido la oportunidad de probar en una feria. Durante nuestros viajes nunca perdemos la oportunidad de visitar a los productores locales”. Gracias a ese afán de adquirir nuevas incorporaciones siempre que puede, tiene más de 7.000 referencias en su catálogo y 1.500 en su bodega, que van desde las bebidas más clásicas hasta los elixires más exclusivos.

Foto de la estantería de Le Clan Hannibal
En la imagen, algunos de los estantes de la bodega. Le Clan Hannibal ofrece una gran variedad de licores premium procedentes de destilerías de todo el mundo. No solo de ron, whisky y ginebra, también de vodka, absenta o coñac.

Lo único que no se encuentra en los estantes es vino, champán ni cerveza, solo miles de licores de casi todos los lugares de procedencia y procesos de elaboración pensados. Lo que sí que ofrece, además de bebidas alcohólicas, son tónicas, botánicos y aromas para combinar con los licores, así como accesorios para fumar puros.

Una excelente opción para quien busque un regalo o tenga un paladar curioso son sus cajas temáticas, que contienen cuatro botellas diferentes en cuanto a sabor y delicadeza. “Desde la creación de Le Clan Hannibal en 2018, nos hemos propuesto crear cajas de degustación para que un mayor número de personas pueda probar productos excepcionales”, apunta Bayé. Las hay de whisky escocés, francés y japonés, whisky irlandés y bourbon americano, y también hay cajas temáticas más detalladas como la de Cristóbal Colón, que incluye una selección de rones provenientes de varios sitios de Centroamérica, o el set de whisky escocés Braveheart, con una colección elaborada en distintos rincones del país británico. Según su creador, la idea detrás de las cajas temáticas es desarrollar el conocimiento y el paladar.

Botellas de alcohol de 5cl
Las botellas de 5 cl recuerdan a las antiguas botellas de vidrio con etiqueta que se vendían en una botica.

Otro de los atractivos a disfrutar en la bodega son las catas que organizan cada semana, que pueden brindar un nuevo descubrimiento a los que creen saberlo todo sobre licores o abrir una puerta para los que estén iniciándose en este mundo. Las veladas, que se dan todos los viernes, cuestan cerca de 30 euros por persona.

Le Clan Hannibal cuenta además con un club de miembros al que se pueden suscribir los más entusiastas. Las ventajas exclusivas incluyen una caja de degustación cada mes hecha a medida según los criterios y el presupuesto de cada persona. También se adquieren libros especializados en bebidas alcohólicas y puros. De cara al futuro, Kevin Bayé adelanta a CLASSPAPER que planean expandirse fuera de su querida Bayona.

Se pueden encontrar espirituosos desde 30 euros hasta 8.000 euros. El precio varía en función del tamaño (2.5cl, 5cl, o 70cl), pero sobre todo de la calidad y antigüedad de cada licor.